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| Málaga 16 junio 2012 |
Finalizar un triatlón, al menos la modalidad sprint, está al alcance de la mayoría de nosotros, compartes la carrera con hombres y mujeres atléticos que dedican muchas horas y recursos para llegar en los grupos de cabeza, pero también con personas capaces de llegar a meta superando amputaciones o cualquier otra limitación física y con deportistas que ya no cumplirán los 60.
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| Triatleta discapacitado |
Los hay que viajan en grupo, otros en pareja e incluso los que traen a la familia a cuestas, pero todos comparten algo en común: ponen todo su empeño y esfuerzo en acabar los 750 metros en el mar, los 20 km en bici y los 5km de carrera a pie que componen la prueba, y de forma declarada entre los más profesionales, y callada en los principiantes, de parar el crono lo antes posible.
Hay que entrenar, no nos engañemos, no se acaba la prueba si no tenemos una base aeróbica y una capacidad de resistencia suficiente, pero es simplemente cuestión de dedicarle unas cuantas horas a la semana.
Las horas antes a la prueba se hacen un poco largas, muchos nervios intentando que nada falle, una vez en la arena de la playa los nervios desaparecen, empiezo a nadar viendo que progreso más rápido que la media, pero no consigo avanzar lo suficiente porque voy literalmente encajado en una considerable aglomeración de nadadores, la principal dificultad está en mantener la cadencia de la respiración con tanto barullo.
Salgo del agua en
un buen tiempo y me dirijo trotando hacia boxes para el cambio hacia la
bici, la transición es buena y empiezo a pedalear, pero mi bici de
montaña con ruedas lisas es sobrepasada a toda velocidad por las bicis
de carretera, reponiéndome del choque mental sufro bastante hasta que
consigo ponerme al rebufo de un grupo de ciclistas que iban a una
velocidad más baja, llego con ellos hasta la transición hacia la
carrera, nuevamente la transición sin problemas y empiezo a correr a un
buen ritmo, adelanto a algunos corredores pero el tiempo perdido en la
bici es demasiado alto, la última vuelta al circuito y especialmente los
últimos 500 metros son muy duros, pero cuando ves la meta y la cruzas
la alegría es brutal: ¡reto conseguido! , ahora es el momento de
saborear la satisfacción consigo mismo, de agradecer a la familia las
horas robadas en los entrenamientos y de empezar a programar la
siguiente prueba : )
Nos vemos en el próximo triatlón!
Firma: Un seguidor de Galgo Blanco
Gracias a JLC